En cocina, hay innovaciones que se notan a simple vista… y otras que precisamente brillan por lo contrario. Cooking Surface pertenece a esa segunda categoría: un sistema de inducción 100% invisible que se integra bajo la encimera para mantener una superficie continua, limpia y con un impacto visual espectacular.
Inspirado en la tendencia de cocinas abiertas, islas protagonistas y espacios cada vez más minimalistas, este concepto responde a una idea muy actual: la mejor placa es la que no se ve. Y cuando el diseño se alinea con la funcionalidad, el resultado es una cocina más cómoda, más ordenada y mejor integrada en el conjunto del hogar.
¿Qué es Cooking Surface y por qué está cambiando la forma de entender la cocina?
Cooking Surface es un sistema de cocción por inducción que se instala oculto bajo la encimera. A diferencia de una placa tradicional, aquí no hay cristal visible ni marco que “corte” el plano de trabajo: la encimera se mantiene continua y la zona de cocción aparece solo cuando la necesitas.
En su versión más conocida, Cooking Surface 3.0, la propuesta se basa en un enfoque de integración entre material y tecnología: la inducción se adapta a la superficie porcelánica para que el diseño no tenga que negociar con la funcionalidad.
El resultado es muy directo: una cocina con más superficie útil, más fácil de mantener visualmente impecable y con un concepto estético especialmente atractivo en proyectos contemporáneos.
Materiales habituales en superficies de cocción
La elección del material define aspectos clave como la resistencia al calor, la facilidad de limpieza, la durabilidad y el estilo general de la cocina. En este sentido, el porcelánico se ha convertido en una de las opciones más completas para encimeras actuales: ofrece una estética muy cuidada, un acabado continuo y una gran practicidad en el día a día. Además, es un material especialmente interesante cuando se busca una superficie que mantenga el buen aspecto con el uso, resulte higiénica y sea cómoda de mantener, encajando igual de bien en cocinas minimalistas como en proyectos más cálidos o naturales gracias a su amplia variedad de acabados.
Cocinar directamente sobre la encimera porcelánica
Una de las claves del sistema es que permite cocinar directamente sobre la encimera porcelánica. Es decir: no hay fuegos a la vista, no hay “placa” como elemento independiente y, cuando no estás cocinando, todo sigue siendo encimera.
Esto encaja especialmente bien en cocinas donde la encimera es el gran elemento de diseño: islas centrales, cocinas abiertas al salón o distribuciones en las que se busca continuidad visual entre mobiliario, superficies y arquitectura.
Además, el uso diario gana en practicidad: preparas, cocinas y emplatas en el mismo plano. Y al desaparecer el bloque visual de la placa, la cocina se percibe más ligera, más amplia y con una estética más cuidada.
Diseño minimalista: cuando la tecnología se integra (de verdad)
En proyectos de interiorismo actuales, el objetivo ya no es solo “tener una cocina bonita”. Se busca coherencia visual, materiales protagonistas y soluciones que no rompan la armonía del conjunto. Por eso, la inducción invisible encaja tan bien: libera superficies y permite que la encimera sea la pieza central.
La ventaja no es únicamente estética. Al trabajar con un plano continuo, la cocina se vuelve más flexible: puedes usar toda la encimera como zona de apoyo y, cuando toca cocinar, activas la zona sin perder espacio de trabajo.
Ventajas prácticas en el día a día
Más allá de lo visual, una solución de este tipo también tiene un impacto claro en la rutina. La inducción es una tecnología eficiente y precisa, y al integrarla bajo la superficie se consigue una cocina más versátil sin renunciar a rendimiento.
- Superficie continua: sin cortes visuales ni “bloques” en la encimera.
- Más espacio útil: la zona de cocción se integra en el plano de trabajo.
- Orden y limpieza visual: ideal para cocinas abiertas al salón.
- Versatilidad: preparas y cocinas en un mismo punto, sin interrupciones.
- Experiencia de inducción: control y rapidez propios de este sistema.
Encimera porcelánica: resistencia, higiene y mantenimiento sencillo
Para que la inducción invisible funcione como se espera, la elección del material de encimera es clave. En este concepto, el porcelánico se convierte en el aliado natural por su resistencia y por su comportamiento en cocina.
En un uso doméstico habitual, una encimera porcelánica destaca por ser fácil de limpiar y muy práctica frente a manchas y suciedad cotidiana. Además, suele ser una opción muy interesante cuando se busca una superficie con buena resistencia al rayado y un mantenimiento cómodo.
Al no tener una placa visible, el plano queda despejado y la limpieza se simplifica: un solo acabado, una sola superficie. Y eso, en cocinas de uso intensivo, se nota.
Si estás valorando esta solución, conviene elegir el acabado pensando en tu estilo de vida: mate o pulido, tono claro u oscuro, textura piedra, inspiración madera… lo importante es que la encimera responda tanto al diseño como al uso real.
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