Cuando compras baldosas cerámicas para una reforma, es fácil fijarse solo en el diseño. Sin embargo, hay dos conceptos técnicos que marcan la diferencia en el resultado final: el tono y el calibre.
Entenderlos te ayuda a evitar sorpresas, como cambios de color entre cajas o juntas irregulares. Y lo mejor es que no hace falta ser profesional para tenerlos bajo control: con una revisión rápida antes de instalar o pedir más material, puedes ganar en tranquilidad.
A continuación te explicamos qué significa cada uno y por qué conviene comprobarlos siempre, especialmente si quieres azulejos para una continuación.
Qué es el tono en azulejos
El tono se refiere a la variación de color que puede existir entre diferentes partidas de un mismo modelo. Aunque el diseño sea exactamente el mismo, la fabricación cerámica trabaja con materias primas naturales, esmaltes y hornos, y eso puede provocar ligeras diferencias en el color final.
Por este motivo, los fabricantes agrupan las cajas por “tono” y lo indican en el embalaje. En obra, lo recomendable es colocar piezas del mismo tono en una misma zona para mantener una continuidad visual coherente, sobre todo en paredes amplias o pavimentos con mucha luz.
Qué es el calibre y cómo afecta a la colocación
El calibre es la medida real de la pieza, dentro de las tolerancias de fabricación. Aunque compres un azulejo de 30×60, la dimensión exacta puede variar ligeramente entre lotes, y esa variación se clasifica como calibres diferentes.
Si mezclas calibres en la misma superficie, es más fácil que aparezcan descuadres, que las juntas no queden uniformes o que la alineación se complique, especialmente en formatos grandes o en colocaciones rectificadas donde se busca un acabado muy limpio.
Comprobar tono y calibre en continuaciones de obra
Si necesitas continuar un alicatado o un pavimento en una segunda fase, revisar tono y calibre y pedir de la misma partida es clave para que el acabado quede uniforme. Aunque sea el mismo modelo, entre partidas puede haber ligeras variaciones de color o medida, y eso se nota especialmente en superficies amplias, zonas con mucha luz o cuando buscas juntas muy regulares.
¿Debes preocuparte del tono y calibre cuando nos pides material?
No. De eso nos encargamos nosotros. En Ferrolan pedimos todos los azulejos de la misma partida y comprobamos el tono y calibre de cada pedido para que el material que te llevas sea coherente y tengas una instalación fácil y un resultado final impecable.
Si estás eligiendo cerámica para tu proyecto y quieres asegurarte de que el tono y el calibre encajan para lograr un acabado impecable, pásate por Ferrolan. Te asesoramos en tienda y revisamos contigo el material para que la colocación sea más fácil y el resultado, perfecto. Visítanos en Barcelona, Rubí, Badalona o Santa Coloma de Gramenet.


