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El gesto de la mano queda impreso en cada pieza. Manual de Ribesalbes recupera la irregularidad del azulejo artesanal —la superficie ligeramente nubosa, el canto que nunca es del todo recto— y la traslada a un porcelánico mate pensado para durar. El resultado es una cerámica cálida, sin brillos, que envejece bien y que combina igual de bien con la madera que con los tonos tierra. Su gama de tonalidades abarca desde los neutros más luminosos hasta los más profundos y terrosos, y admite tanto suelo como pared, lo que permite dar continuidad a un espacio entero sin cambiar de material. Baños, cocinas y zonas de estar encuentran aquí un fondo tranquilo y con textura. Ribesalbes, fabricante de Onda con décadas dedicadas al pequeño formato, firma una colección que apuesta por la imperfección como valor.