





Siena nace del encuentro entre la calidez del terracota y el brillo irregular de la cerámica artesanal. Una pieza alargada que reinterpreta la tradición desde una mirada delicada y llena de matices.
El esmalte se mueve sobre la superficie y concentra el pigmento en los quiebros, de modo que ninguna baldosa es exactamente igual a la de al lado. Esa vibración es la que da vida al paño: colocado a matajunta, en espiga o en vertical, el muro respira.
Seis colores que van del blanco roto al azul profundo, pasando por el verde oliva, el caramelo y el terracota mate que da nombre a la colección. Las piezas decoradas los parten en diagonal sobre un fondo de barro y permiten componer galones, tramas y degradados con una libertad casi gráfica.
Las molduras rematan el canto y separan paños con la misma piel esmaltada. Siena es cerámica para espacios con carácter, cálidos y luminosos.