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La belleza está en los detalles, y Santorini de Ribesalbes lo demuestra en cada pieza. La colección nace de ilustraciones realizadas en acuarela — soles, flores, vasijas, peces y siluetas en movimiento — que después se trasladan al azulejo conservando la espontaneidad del trazo y la delicadeza del pigmento. Cada serie decorada reúne numerosos diseños distintos que se mezclan de forma aleatoria dentro de la caja, de manera que ninguna pared se repite. Junto a ellos, una pieza lisa hace de base y permite dosificar el decorado, combinar ritmos y construir composiciones a medida. El acabado natural y el tono claro de fondo aportan luminosidad y un aire mediterráneo sereno, perfecto para baños, cocinas y paredes de acento. Bajo esa apariencia pictórica hay gres porcelánico, con la resistencia y el mantenimiento sencillo que pide el uso diario.