










El travertino nace despacio, en depósitos de aguas termales y manantiales cargados de carbonato de calcio, y guarda en sus vetas la memoria de ese proceso. Veincut lo recupera con el corte Vein Cut, el que sigue la veta a lo largo y la deja correr limpia y continua de una pieza a otra. El resultado es una superficie serena, de movimiento tranquilo, con esas pequeñas cavidades que delatan el origen natural de la piedra. Tres tonos para decidir el carácter del espacio: Aurora, un blanco cálido y luminoso; Sahara, un beige dorado que recoge el sol; y Basalt, un gris claro de aire mineral. Veincut está pensada para el agua. Alrededor de una piscina, en una terraza abierta o en el suelo de un porche, su calma visual hace de fondo y deja que mande el paisaje. Y como la colección resuelve también los remates y los encuentros con la misma piedra, el conjunto se lee continuo, sin cortes ni cambios de material.