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Rhein es el cemento pulido de un taller reconvertido en casa: grano fino, veladuras suaves y ninguna junta que rompa el plano. Cuatro tonos recorren la gama de frío a cálido, del blanco roto al beige agrisado, pasando por un gris perla de matiz templado y un arena que ablanda el conjunto. Es un fondo neutro de verdad, de los que dejan que manden la madera, el latón o el verde de las plantas. El acabado mate conserva la aspereza del cemento recién fratasado y el lapado le añade un reflejo contenido, lo justo para que la luz corra por el suelo sin llegar al brillo. Para la pared, el revestimiento repite el mismo fondo y lo acompaña de un relieve de teselas, en versión cálida o fría, que levanta el paño sin sacarlo de la gama.