

La tarima de Iroko, conocida comercialmente como Iroko, proviene de la especie Chlorophora excelsa benth, distribuida ampliamente en África Tropical, desde Sierra Leona hasta Tanzania. Su albura es blanco amarillenta mientras que el duramen varía de marrón a marrón asalmonado. Con fibra recta y grano medio, presenta defectos característicos como nudos ojos de perdiz y acebolladura. Es ideal para puertas, ventanas, suelos, ebanistería, tonelería, construcción general y naval. Con una densidad de 590 kg/m³, es una madera semiligera y estable, con una dureza de 2,5 en la escala Chaláis-Meudon. Sus propiedades mecánicas incluyen una resistencia a la flexión estática de 710 kg/cm² y un módulo de elasticidad de 100.000 kg/cm².